Este no es un blog: es una cajita de chocolates en una mesa huérfana. Tome cuantos quiera. Eso sí, deje algunos para el resto.

lunes, noviembre 20, 2006

La lección

para la miss Soledad

De niño tuve un atlas y una profesora de geografía. A la profesora nunca la entendí: era una anciana con cataratas en los ojos, que ordenaba colorear los mares de las ilustraciones de color amarillo o negro y que pretendía demostrar que así como los andes se elevaban hacía el cielo, la culpa nos enterraría para siempre. La profesora de geografía también enseñaba religión.
El atlas tenía fotografías de animales, contornos sinuosos y un montón de números. Gracias al atlas entendí que no importaba cuanto porfiara Colón en la clase de historia, la tierra seguía siendo plana, que Mozambique se veía rosado desde arriba y que las matemáticas no eran tan relevantes puesto que todo lo que importaba ya se encontraba cuantificado. Era 1988 y el mundo lo era todo.
Una tarde la profesora empezó sudar y se le abrió la mano con un estremecimiento. Nosotros no pudimos contenernos y reímos sin querer, quizá por puro nerviosismo. Cayó una silla y se escuchó un crujido. Tambaleante -goteaba sangre desde su nariz al suelo-, se aferró al globo terráqueo que como un trofeo se mostraba en su escritorio. Ese día comprendí a la profesora de geografía.
El globo terráqueo decidió saltarse de su eje y se precipitó hacia el fondo del salón. La profesora no tuvo más un mundo que la mantuviera en pie y, como un latido, cayó al suelo de pronto. A partir de ese momento todo lo que conocíamos cambió para nosotros y según me enteraría más tarde, se dibujaron nuevas fronteras. Lo único que podía escucharse en el salón era una respiración profunda que lentamente se apagaba. La tierra se detuvo sobre un pequeño mar rojo, entre una mejilla arrugada y una silla rota. Eventualmente, el aula quedó vacía.
Cuando llegué a casa cerré para siempre el atlas y le dije adiós a sus animales. Nunca, aunque intenté, pude volver a misa.

3 Comments:

Blogger Peregrino said...

Una de las tristezas de crecer es que uno va cerrando sus diferentes libros para quedarse solamente con un par, los sueños que antes eran dejan de existir.

Nos leemos.

11:00 p. m.

 
Blogger Witilongi said...

Hay tantas cosas que nos cuentan de pequeños y que luego cuando crecemos nos desengañamos...

7:42 a. m.

 
Blogger esperanza said...

alaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
jav



está
buenazooooo





onstabas?

8:55 a. m.

 

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