Este no es un blog: es una cajita de chocolates en una mesa huérfana. Tome cuantos quiera. Eso sí, deje algunos para el resto.

jueves, julio 22, 2004

Edmond Jabès viene desde Barcelona

Estoy demasiado contento y no puedo escribir ni michi. Lo que pasa es que me han ofrecido un libro que he buscado por tanto tiempo que ya olvide cuanto (gracias ppt). Aquí va un adelanto aunque creo que no etá muy bien traducido.

 
La memoria y la mano

Edmond Jabès

Siempre esta imagen

de la mano y la frente,
del escrito rendido
al pensamiento.

Como el pájaro en el nido,
mi cabeza está en mi mano.
Quedaría por celebrar al árbol,
si el desierto no lo fuera todo.

Inmortales para la muerte.
La arena es nuestra insensata
parte de la herencia.

Que pudiera esta mano
donde el espíritu se ha acurrucado
estar llena de semillas.

Mañana es otro término.

¿Sabías que nuestras uñas
fueron antaño lágrimas?
Rascamos los muros con nuestro llanto
endurecido como nuestros corazones-niños.
 
No puede haber salvamento

cuando la sangre ha ahogado el mundo.
Sólo disponemos de nuestros brazos
para alcanzar, a nado, a la muerte.
 
(Más allá de los mares, encima de las crestas,

minúsculos planetas no identificados
manos unidas, redondas manos plenas
escapadas a la gravedad)

Cuando la memoria nos sea devuelta,
¿conocerá finalmente el amor su edad?

Felicidad de un viejo secreto compartido.
Al universo se aferra aún
la esperanza del primer vocablo;
a la mano, la página arrugada.

Sólo hay tiempo para el despertar.