Este no es un blog: es una cajita de chocolates en una mesa huérfana. Tome cuantos quiera. Eso sí, deje algunos para el resto.

jueves, julio 22, 2004

Una vigilia

Me gusta dormir contigo pero solo cuando me despierto.
Antes no lo noto y si lo noto, no me importa:

el sueño se traga al sueño,
y los abrazos son materia volátil
-las ovejas que no duermen pastan en el mismo territorio-.

Y qué puedo increpar a las cosas que dices
si se vuelven mar o brillo.

O centro.

O meta.

Quizá, solo un murmullo:
el de la luz que se filtra.

Abro los ojos para verte.

De pronto, te desvaneces.